Con el apagado de la llama suramericana y el eco de las últimas ovaciones resonando en el estadio, el atletismo baja el telón luego de cuatro días inolvidables en los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
Fueron jornadas intensas, cargadas de emoción, donde el talento de los mejores atletas de la región se combinó de manera perfecta con la calidez de una provincia que abrió sus brazos para recibir a la gran familia del deporte continental.
Dónde el público se sumo en varios miles desbordando las graderías y produciendo la mayor concurrencia en un escenario atlrtico en nuestro país. Disfrutando y alentando a los atletas de los quince paísesque dieron vida al certamen.
Así las cosas, el atletismo suramericano no solo encontró un escenario de primer nivel para sus hazañas, sino también un hogar donde la pasión y el esfuerzo compartido marcaron cada instante de la competencia.
Este rotundo éxito fue el resultado directo de una labor colectiva formidable. Destacamos de manera especial la labor impecable del Comité Organizador, cuya planificación, dedicación y entrega constante permitieron que cada prueba se desarrollara bajo los más altos estándares de calidad.
A su vez, expresamos nuestro más profundo agradecimiento al Gobierno de la Provincia de Santa Fe, cuyo respaldo institucional y compromiso incondicional con el desarrollo deportivo hicieron posible transformar una enorme ambición en una hermosa realidad que quedará guardada en la memoria del deporte argentino.
En el centro de esta maquinaria perfecta late el corazón de los verdaderos héroes silenciosos de cada gran evento: los voluntarios.
Su energía inagotable, sus sonrisas permanentes desde primera hora de la mañana y su predisposición absoluta para resolver cada detalle convirtieron a este equipo en la pieza humana indispensable para que atletas, entrenadores y público se sintieran cuidados en todo momento.
A cada uno de ellos, nuestro reconocimiento más sincero por haber sido el alma y el motor de estos Juegos.
De la misma manera, rendimos un merecido homenaje a la labor impecable de los jueces, tanto nacionales como internacionales.
Su impecable criterio, su incansable profesionalismo y, sobre todo, ese profundo amor por la disciplina demostrada en cada jornada garantizaron el juego limpio y jerarquizaron cada centímetro medido y cada milésima de segundo registrada.
La precisión de su tarea cotidiana le dio a la pista y al campo el marco de excelencia que los atletas merecían.
Nos despedimos de Santa Fe 2026 con el orgullo del deber cumplido y la certeza de haber compartido una gesta histórica.
El atletismo continental ha escrito una página dorada en suelo santafesino, dejando un legado de fraternidad, superación y valores que seguirá inspirando a las futuras generaciones de nuestro deporte.




