El récord sudamericano de los 100 metros llanos, 10.00 en poder del brasileño Robson Caetano da Silva (el mejor sprinter de la historia para nuestra región), permanece intocable desde hace más de tres décadas. En los últimos tiempos, varios atletas se aproximaron a esa marca. Y en estos momentos, entre la aparición de talentos y el trabajo de equipo que se está realizando en varios países de la región, es de prever que dicha marca puede caer. Allí el brasileño Renán Correa de Lima Gallina –surgido del estado de Parana y que ya había demostrado sus formidables condiciones sobre 200 metros en la temporada anterior- marcó 10.01 y su escolta, el colombiano Ronal Longa, colocó la marca absoluta de su país en 10.08.
La actual generación de sprinters colombianos, con Longa incluido, viene de realizar un tour europeo de preparación hacia las principales competencias. Brasil, la tradicional potencia regional, cuenta con valores como los últimos campeones sudamericanos Felipe Bardi dos Santos y Erik Felipe Barbosa Cardoso que también se aproximaron al récord absoluto. Y para el próximo Trofeo Brasil se anuncia el retorno de uno de sus mayores talentos de la especialidad, Paulo André Camilo de Oliveira, quien ya viene de hacer su primera competencia en casi dos años (hizo una pausa en el atletismo para participar en un popular reality show en su país). En la Argentina, con el impulso de una nueva generación que incluye nombres como el recordman Franco Florio –llevó la marca nacional a 10.11 y conquistó los Odesur- y el juvenil Tomás Mondino, entre otros, también se está realizando un trabajo de equipo, que cuenta con la cooperación técnica y estructura de Brasil, la participación allí del destacado coach Katsuiko Nakaia. Otro país que viene realizando un estimable trabajo en la disciplina es Paraguay y están a la vista los resultados de sus relevos o, individualmente, el récord de 200 que viene de fijar César Almirón en la altitud de Cochabamba.
Dentro de ese panorama para una de las especialidades más atractivas del programa atlético, un anuncio de los últimos días puede producir otro impacto: Issamade Asinga, un prodigioso juvenil que reside en Estados Unidos y viene de asombrar con sus actuaciones en el circuito de primavera, acaba de recibir el pasaporte de Surinam y representaría a ese país en las competiciones internacionales. Asinga nació en Atlanta (Georgia, EE.UU.) el 29 de diciembre de 2004 y podía optar por tres países: el natal –la gran potencia del atletismo mundial-, Zambia (el país de su madre y donde pasó cuatro años de su infancia)… y Surinam, el país de su padre, Tommy.
Y en todo caso, la vinculación entre Issamade Asinga y Surinam no resulta sorprendente: Tommy Asinga fue uno de los más importantes atletas en la historia de su país, al que representó en tres ediciones de los Juegos Olímpicos (Seúl 1988, Barcelona 1992 donde fue el abanderado y Atlanta 1992). Y donde todavía es el poseedor de todos los récords de distancias medias: 400 metros con 46.89 (La Habana 4-8-91), 800 metros con 1:46.74 (Indianápolis 8-5-1992), 1.500 metros con 3:55.69 (Ann Arbor 12-5-1991) y la milla con 4:33.1 (Paramaribo 23-3-1990), además de récords en pista cubierta (1:49.14 en 800 desde el 11-3-1994 en Indianápolis y 2:24.86 en 1000 desde el 14-1-1994 en Ypsilanti).
La madre de Issamade, llamada Ngozi Mwanamwambwa, también fue atleta olímpica, representando a Zambia en pruebas de velocidad en 1992 y 1996. Al igual que Tommy Asinga estudió y entrenó en el circuito universitario de Estados Unidos representando al Principia College, de Illinois.
Issamade Asinga estudia y entrena en la Academia Montverde, en Florida, y también firmó para representar en el ciclo universitario a una de las más poderosas escuadras estadounidenses, Texas A&M.
En las finales colegiales de pista cubierta, disputadas en marzo en Boston, se proclamó campeón de los 60 metros con 6.59 y los 200 con 20.48.
A fines de marzo, durante el sector colegial de los Florida Relays en Gainesville, ganó los 100 metros llanos en 10.10, su mejor registro hasta el momento en condiciones reglamentarias. Y una semana después, en Coral Gables, marcó 10.15 en 100 y 20.11 en 200, también con viento legal.
El 23 de abril, Issamade se presentó en otra ciudad de la Florida, Clermont, una tradicional cita de velocistas (Pure Athletics Spring Invitational) y allí desplegó nuevamente sus formidables condiciones: 9.86 en las eliminatorias y 9.83 en la final, aunque con viento favorable (4.1 y 2.6ms por segundo respectivamente). En esa final, Asinga venció al bicampeón mundial y bronce olímpico de los 200 metros, Noah Lyles, quien marcó 9.92, quedando el tercer puesto para Kendal Williams con 9.98.
Seis días más tarde en Lubbock, Texas, volvió a correr el hectómetro cerca de ese nivel (9.89 con viento a favor de 3.1ms) pero, además, bajó los 20 segundos en 200 con viento reglamentario (19.97, con viento de 1.3ms), una marca que es la segunda mejor entre los juniors del mundo, sólo precedida por la de ese fenómeno estadounidense llamado Erriyon Knighton y a quien casi todos apuntan como el “sucesor de Usain Bolt”. Issamade quedó tercero en esa carrera, detrás del ghanés Jans Dadze (19.79) y del estadounidense Courtney Lindsey (19.94).
Esa actuación le abrió las puertas a su participación el 24 de junio en el Grand Prix de Nueva York, en el estadio Icahn, por el circuito mayor, donde llegó 2° en los 200 metros con 20.25, sólo precedido por Noah Lyles.
Pocos días antes, la asociación de Surinam (Surinamse Atletiek Bond), que preside Dennis McDonald, anunció que tanto Issamade como su hermana Busiwa –nacida el 20 de julio de 2001 y que corrió este año los 400 metros vallas en 1:00.78- ya tienen el pasaporte para representar a ese país del área sudamericana. «¡Lo logramos! ¡Asinga puede competir por Surinam!”, indicó el comunicado de la SAB en sus redes sociales, explicando que el trámite se había iniciado ocho meses antes.
De inmediato, Issamade declaró que “me siento conectado con Surinam por la cultura y los recuerdos” y que el legado de su padre jugó un papel importante en su elección: “Quiero continuar ese legado y agregarle mi propia parte”.
También contó que viaja a Surinam con su familia para las fiestas navideñas.
Tommy Asinga, por su parte, declaró: “Estoy muy emocionado de que mis hijos representen a Surinam. Cuando mi hijo y mi hija empezaron a hacer atletismo siempre tuve esa idea y ahora que es un hecho estoy feliz por ello”. También señaló que las gestiones comenzaron “antes de que mi hijo saliera en las noticias. Siempre quise que mis hijos salieran para Surinam si corrían más rápido o menos rápido”. Tommy Asinga y su esposa intercambiaron pensamientos sobre esa situación: “Al final pude convencerla de que es mejor que los niños corran para Surinam y ella está de acuerdo al cien por cien. Hemos mirado los pros y los contras. No fue una decisión difícil y llegamos a la conclusión de que Surinam era la elección”. Según papá, los niños están orgullosos de ser surinameses. “Cuando les dije que no tenían objeciones. Estaban muy contentos con la decisión”.
Tommy Asinga nació el 20 de noviembre de 1968 en Moengo. Además de sus mencionadas participaciones olímpicas y sus récords, estuvo en dos campeonatos mundiales outdoor (Tokio 1991, Totenburgo 1995) y en otro indoor (Barcelona 1995), siempre en las series de 800 metros. Su mejor actuación internacional se dio en los Juegos Panamericanos de La Habana, en 1991, donde –además de fijar el citado récord nacional de 400 emtros- alcanzó la medalla de bronce en 800 con 1:47.24. Cuatro años más tarde, en Mar del Plata, volvió a quedar en la serie de esta distancia. También fue 4° en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1993, en Ponce, con 1:50.60. Y asistió al Sudamericano de 1995 en Manaus, donde repitió ese cuarto puesto con 1:50.49 y fue 7° en 400 con 48.81, en competencias que ganaron dos leyendas del atletismo brasileño (José Luis Barbosa y Sanderlei Parrela respectivamente). Además de competir por Surinam en esos grandes eventos internacionales, Tommy Asinga desarrolló su campaña universitaria en Estados Unidos representando a Eastern Michigan y así fue subcampeón de 800 de la NCAA en 1991 y sexto en la temporada siguiente. Estudió veterinaria y se graduó posteriormente en la Escuela de la Tuskegee University, realizando sus prácticas en Lusaka, Zambia, donde formó su familia.


