La marchista colombiana Sandra Lorena Arenas, medalla plata en los 20 kilómetros marcha de los Juegos Olímpicos de Tokio-2020, se mostró exultante con su hazaña de este viernes 6de agosto en Sapporo, donde vivió el momento más importante de su carrera.
«Cada segundo, cada instante, cada milésima de segundo, todo valió la pena. Hubieron muchas cosas por las que tuve que pasar para lograr esto. Eso hace que sea cada vez más optimista. Demostré que no hay nada imposible en la vida, que todo sueño, con mucho esfuerzo y dedicación, se puede lograr», afirmó la marchista de 27 años.
«Hacía mucho que pensaba en esto. Ganar una medalla es algo con lo que estaba soñado. Siento una felicidad enorme, apenas tengo palabras», apuntó.
En Juegos Olímpicos, Arenas no había pasado de la 30ª posición en dos participaciones, pero en Mundiales sí que consiguió dos quintos puestos (2017 y 2019), por lo que ya sabía lo que era pelear por las medallas en una gran cita contra las mejores del mundo. Esta vez, al contrario que las anteriores, cumplió el objetivo de subirse al podio.
«He estado trabajando realmente duro para esto. Estuve cerca en el pasado (con los dos quintos puestos mundiales), así que conseguir ahora subir al podio es algo perfecto para mí», añadió.
«Verlo ahorita real, logrado, de verdad que es un orgullo para mí y para mi país. Gracias a todas las personas que siempre me han apoyado, a mi familia, al equipo multidisciplinar y a los entrenadores. Sin ellos no sería posible lograr esto. Quiero decirle a Colombia que este título también es para ellos», señaló.
Lorena Arenas terminó segunda en la carrera, con un crono de 1 hora, 29 minutos y 37 segundos. Le superó la italiana Antonella Palmisano (1h29:12).
Durante la carrera, Arenas estuvo siempre atenta y en la parte delantera.
«Hoy tenía mucho susto (antes de la carrera). Hacía tiempo que no sentía tanto susto, pero solo pensaba y le pedía a Dios que me diera la fortaleza y la inteligencia para lograrlo. Durante toda la carrera estuve demasiado tranquila. En una casi me caigo, en una tuve sensaciones de vómito, pero siempre tuve mucha tranquilidad. Hemos venido haciendo un gran trabajo con mi psicóloga», explicó.
En el último kilómetro, Arenas estuvo peleando por la plata con la brasileña Erica de Sena, que fue penalizada y tuvo que cumplir un par de minutos en la zona de retención, dejando vía libre a la colombiana para quedar segunda.
«No estuve prestando atención a eso. Simplemente estuve concentrada en trabajar duro y hacer mi carrera», aseveró.
La marchista brasileña residente en Ecuador finalizó undécima y entre lágrimas tras haber visto esfumarse la medalla olímpica en el último suspiro.
Para Arenas, este segundo lugar fue consagratorio y representa la quinta medalla de la historia olímpica para el atletismo de Colombia. Las anteriores correspondieron a Ximena Restrepo (bronce de 400 metros en Barcelona 92), Caterine Ibargüen (oro de salto triple en Río 2016 y plata en Londres 2012) y -este jueves 5 de agosto- Anthony Zambrano en los 400 llanos masculinos. Pero Colombia, además, ya venía sumando importantes éxitos en las pruebas de marcha, incluyendo los títulos mundiales en 20 km. de Luis Fernando López y Eider Orlando Arévalo. Por otra parte, la medalla de plata de Arenas es la primera de una atleta sudamericana en la marcha femenina, mientras que en hombres nuestra región cuenta con las gestas del ecuatoriano Jefferson Pérez, campeón de los 20 km. en Atlanta 96 y plata en Beijing 2008.


