El marroquí Soufiane El Bakkali, campeón olímpico de 3.000 metros obstáculos, ganó en Budapest su segundo título mundial en la modalidad al imponerse en su particular duelo de estrellas al etíope Lamecha Girma, plusmarquista del mundo que volvió a quedar por detrás de su rival por tercera vez en un gran campeonato. Fue en la jornada de este martes 22 de agosto.
El público que acudió al Centro Nacional de Atletismo de Budapest a presenciar uno de los duelos más colosales del campeonato se volvió a casa con una sonrisa y con la sensación de haber visto una carrera histórica.
Después de toda la temporada al aire libre evitándose, en Budapest, Girma y El Bakkali volvieron a verse las caras y ambos protagonizaron una carrera que desde el principio se vio que estaba abocada a resolverse entre ellos dos.
Durante gran parte el ritmo lo llevó Girma, que llegó hasta la última vuelta en cabeza. Fue al llegar a la última curva, justo antes de afrontar el salto de la valla con el charco de agua, cuando El Bakkali cambió el ritmo, se vio suelto de piernas y lanzó un ataque al que no supo responder el etíope, que empezó a ver como el marroquí iba ganando metros hasta llegar a meta en solitario.
El Bakkali, que con este ya le ha ganado a Girma ocho de sus nueve duelos, celebró el triunfo arrodillándose en el suelo, tapando con su mano derecha el oído y levantando la izquierda al aire. A continuación besó el suelo, se puso a rezar y al levantarse se dirigió a la grada para abrazarse con los componentes de su selección y coger la bandera marroquí, con la que se paseó para festejar su triunfo.
Girma, que se debe estar empezando a cansar de ganar medallas de plata ante el mismo rival, también cogió la bandera de Etiopía aunque su media sonrisa denotó por una parte alegría de seguir en el podio y por otra frustración de volver a quedar segundo ante el marroquí.
La medalla de bronce se la llevó el keniano Abraham Kibiwot, que paró el crono en 8:11.98.
Abraham Kibiwot, quien logró, sorprendentemente, recuperarse de una fuerte caída sobre una barrera en la última vuelta y superar a su compatriota Leonard Kipkemboi Bett para terminar tercero en 8:11.98, con este último marcó 8:12.26.
El neozelandés George Beamish fue el siguiente en casa, terminando quinto con 8:13.46, mientras que el japonés Ryuji Miura ocupó el sexto lugar con 8:13.70.
Girma, que perdió el título mundial en 2019 ante el Conseslus Kipruto de Kenia, esperaba fervientemente convertirse en el primer etíope en ganar este título mundial después de su extraordinaria actuación en la reunión de la Liga Diamante del mes pasado en París, donde obtuvo poco más de un segundo y a media distancia de la marca histórica de 7:53.63 establecida en Bruselas por Saif Saaeed Shaheen.
A principios de año había trabajado con un efecto histórico en su velocidad plana al romper el récord mundial bajo techo de 25 años de Daniel Komen en los 3.000 metros en Lievin, con un tiempo de 7:23.81.
Después de su carrera en París, volvió a entrenar para prepararse para la prueba suprema. Hizo todo bien. Pero tras llegar a la campana con poco más de un metro de ventaja sobre su gran rival no pudo alargar ese margen, y cuanto más avanzaba la última vuelta más inevitable parecía el resultado final.
El momento que Girma debía haber temido y esperado llegó cuando entraron en la curva final, cuando El Bakkali pasó por fuera y luego abrió una ventaja cada vez mayor en la recta final para cruzar la línea con 10 metros de ventaja.
«Ésta es mi cuarta medalla de plata mundial, pero estoy satisfecho con cada carrera contra El Bakkali», dijo Girma.


