La temporada de 1978 fue mágica para un portento kenyata llamado Henry Rono, que desarrollaba su campaña atlética en la Washington State University, en EE.UU. El 28 de abril fijó el récord mundial de los 5.000 metros con 13:08.4 en Berkeley, el 11 de junio se apoderó de la marca de los 10 mil metros y el 27 del mismo mes, en Oslo, batió el récord de los 3.000 con 7:32.1: tres récords en pocas semanas. Su estrella, lamentablemente, se apagó pronto, aunque tuvo un gran revival en el 81 al volver a batir la marca de los 5.000 con 13:06.20. Su vida fue infortunada.
Pero aquella carrera de 10 mil en el Prater de Viena, hace hoy exactamente 45 años, guarda un recuerdo especial, ya que lo acompañó en la gesta uno de los más grandes fondistas de la historia sudamericana, el colombiano Domingo Tibaduiza, quien batió el récord de nuestra región para los 10 mil metros.
La «liebre» de esa prueba era el neerlandés Jos Hermens (quien, posteriormente, se iba a convertir en uno de los más poderosos managers del atletismo de fondo). Estuvo poco más de 3 kilómetros, y luego se retiró, por lo que el esfuerzo de Rono resultó casi en solitario.
Con su marca de 27:22.4 bajó la marca que su compatriota Samson Kimobw había fijado el año antes en Helsinki (27:30.5). Recién seis años más tarde, el portugués Fernando Mamede, con 27:13.81, consiguió mejorar el tiempo de Rono.
Tibaduiza llegó segundo con 27:53.02 y mejoró así el récord sudamericano que su compatriota Víctor Mora había logrado dos años antes en Munich (27:55.7), al ser el primer fondista de la región en bajar los 28 minutos. Y el tercer puesto en la carrera fue para otro keniata, Joel Cheruiyot, con 27:58.89.
Oriundo de Sogamoso, Boyacá, atleta olímpico, medalla de oro panamericano, campeón sudamericano y centroamericano en numerosas oportunidades, ganador de San Silvestre y recordman sudamericano en casi todas las distancias de fondo -incluyendo el maratón- Tibaduiza es una leyenda del atletismo de nuestra región.


